ciclismo y dieta, parte importante de la preparación

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Todos sabemos que el ciclismo es un deporte muy exigente y por ello no debemos descuidar ninguno de los aspectos que forman parte de este deporte y uno de ellos es la alimentación, algo que nos permitirá mejorar nuestro desarrollo como ciclistas.

Una correcta alimentación nos permitirá estar en buenas condiciones físicas para poder afrontar con éxito la exigencia de este deporte, razón por la cual hay que extremar los cuidados en cuanto a nuestras comidas, especialmente si queremos empezar a competir y tomarnos el ciclismo algo más en serio que una salida de un par de horas los fines de semana.

Uno de los grandes errores que se suelen tener cuando se da el paso y se acepta cumplir con más exigencia en el ciclismo es creer que una semana antes de la competición es el momento ideal para tener la mejor alimentación, algo que es completamente falso.

Debemos mirar de cara al futuro y prepararnos para una prueba con mucho tiempo de antelación, al igual que sucede con los entrenamientos. Por tanto, debemos concienciarnos que la alimentación juega un papel tan importante como los entrenos, lo que hace que combinándolos, los resultados en cuanto a preparación sean más satisfactorios.

Otro error de muchas personas que practican el ciclismo es dedicarse más a entrenar que buscar un buen equilibrio entre entrenamiento y alimentación, con lo que lo único que se consigue es una preparación incompleta.

La importancia de los hidratos de carbono

En la alimentación ciclista hay un nutriente de máxima importancia, los hidratos de carbono, algo que debe formar parte, indiscutiblemente, de nuestra dieta deportiva. Nuestro cuerpo no tiene reservas ilimitadas de grasa y cuando los índices glucémicos son bajos, el rendimiento deportivo baja de forma considerable.

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Hay que recordar que los hidratos de carbono se convierten en esa energía tan importante, no solo para el ciclista sino para cualquier deportista, por eso es uno de los ingredientes que jamás deberá faltar en nuestra dieta tanto en la preparación de cara a una prueba, durante nuestra participación en ella y también en la etapa de recuperación.

Obviamente, ningún cuerpo es igual a otro y cada uno tiene sus propias necesidades, por lo que la dieta que tendremos que seguir será aquella que vaya de acuerdo a lo que nuestro cuerpo nos pida, con lo que obtener los mejores resultados.

Volviendo al principio de esta entrada, donde os comentábamos del error que tienen muchas personas de preocuparse más por la dieta cuando queda una semana aproximadamente para la celebración de la prueba para la que nos estamos preparando, vamos a compartir con vosotros dos de las dietas más comunes entre los ciclistas, la dieta de sobrecarga y la disociada escandinava.

Dieta de sobrecarga

En esta clase de dieta nos encontramos con dos fases de tres días cada una, pudiendo extender la duración de nuestro entrenamiento gracias a que la ingesta de alimentos ricos en hidratos de carbono durante los tres primeros días es mayor.

Asimismo el consumo de agua en ambas dietas tiene que ser mayor a medida que aumenta el consumo de hidratos de carbono. Esto facilitará el almacenaje del glucógeno en nuestro cuerpo y también nos permitirá tener el cuerpo mucho más hidratado.
Cuando se realiza esta dieta, podemos observar cómo se aumenta de peso, pero no hay que preocuparse en exceso, debemos recordar que la palabra dieta, no siempre significa perder peso. Os comentamos que no hay que preocuparse, es algo normal; por cada gramo de glucógeno se almacenan entre dos y cuatro gramos de agua, pero cuando comencemos a rodar y sudemos, el peso volverá al que teníamos anteriormente.

Dieta disociada escandinava

No todo el mundo acepta esta dieta como la más recomendable, sobre todo porque está pensada para ciclistas profesionales que se dediquen en cuerpo y alma al ciclismo, algo que seguramente a muchos de nosotros no nos sucede. Es muy difícil que una persona que tenga un trabajo normal pueda compaginar esta dieta con el ejercicio necesario y los largos espacios de descanso obligados, aunque depende también de la situación de cada persona.

Esta dieta se hace normalmente una semana antes de la prueba a la que nos vayamos a presentar y de ella podemos decir que está compuesta por dos partes de entrenamiento: una con tres días de entrenamiento intenso y dieta basada en alimentos ricos en proteínas y grasas, donde los hidratos de carbono sean tan solo un 10% de las calorías.

En la segunda parte de entrenamiento, también de tres días de duración, se realizan entrenamientos de corta duración y pocos kilómetros, aunque lo que aumentará será la ingesta de hidratos de carbono, donde será entre el 80 y el 90% del total de comida.

Puede que ninguno de vosotros o vosotras quiera o tenga que hacer esta clase de dietas, son solo unas referencias para recordar la importancia que tiene la nutrición en nuestro deporte favorito, algo que todos deberíamos revisar para conseguir los mejores resultados e ir mejorando nuestras marcas.

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