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La escalada, una parte dura del ciclismo

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El entrenamiento tiene como objetivo no solo mantenernos en forma sino mejorar en muchos de los diferentes aspectos que conforman la práctica del ciclismo. Recordemos que no todas las personas que practicamos este deporte no somos iguales y a algunos se nos pueda dar mejor la ruta en carreteras, a otros los sprints, las contrarreloj o la subidas entre muchas otras.

En esta entrada vamos a quedarnos con esta última, las subidas, para muchos y muchas ciclistas, uno de los puntos que más sacrificio exigen a la hora de pedalear. No todo el mundo se lleva bien con las subidas, especialmente si son muy prolongadas y el desnivel es bastante acusado, lo que normalmente suele conocerse en el argot ciclista como “rompepiernas”.

Es muy importante conocerse a sí mismo y saber cuáles son nuestros límites así como saber bien cómo dosificar nuestras fuerzas para que no nos entre una pájara o nos quedemos muy retrasados con respecto a nuestros compañeros.

La escalada guarda una estrecha relación con el peso y la potencia de cada corredor y si nos fijamos en los grandes escaladores podremos comprenderlo mejor. Normalmente, por cada 10 centímetros de estatura, se tiene al menos unos 4 kilos de peso, por lo que si un ciclista mide 1,70, tendría que pesar aproximadamente unos 68 o 69 kilos. Esa es la relación en la que se mueven los grandes escaladores.

Esto es algo bastante general dado que hay ciclistas con dimensiones diferentes y son excelentes escaladores, donde se demuestra que tienen una técnica excepcional en las subidas y conocen a la perfección la forma de dosificar de la mejor manera posible sus esfuerzos en una salida donde predomine la orografía accidentada y haya muchas subidas.

Consejos para las subidas

La postura en la bicicleta es algo primordial, por lo que hay que prestar especial atención a este apartado si queremos ir adquiriendo una buena técnica de subida. El cuerpo debe estar relajado de cintura para arriba, debemos enfocar nuestra vista hacia el frente, agarrar ampliamente el manillar para expandir nuestros pulmones.

En las subidas que sean pronunciadas hay que alternar ir sentados y levantados para poder ir usando diferentes grupos musculares y no cargar siempre sobre los mismos. Si decidimos levantarnos tendremos que cambiar el desarrollo a un piñón más pequeño y dejar el que teníamos antes cuando queramos sentarnos. Con estos cambios se consigue llevar una cadencia estable y no someter al cuerpo a un sobreesfuerzo.

Para finalizar, en caso de subidas muy largas hay que comer y beber cada 15 minutos y si vemos que estamos llegando a nuestro límite, hay que reducir el paso a uno que nos resulte cómodo. Con esto iremos adquiriendo experiencia poco a poco en la escalada, uno de los puntos más duros del ciclismo.

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